jump to navigation

May 6, 2007

Posted by Nrike in miserias.
8 comments

El Monstruo se tapó la cara para que la ahora silenciosa multitud de aldeanos no le viera llorar. Quizás si hubiese matado a una monja más, si hubiera violado a otro niño… Pero ahora era demasiado tarde. Sus verdugos le habían mirado a los ojos y habían visto su arrepentimiento.

Le dieron la única cosa que no quería.

Le dieron misericordia.