Por fin… August 31, 2006
Posted by Nrike in miserias.5 comments
It was the last day of summer
It was the first of a new romance
He walked into her on the corner
She said, i dont dance
Parafraseando a Mark Knopfler, anuncio el final de este absurdo y horrible verano (ojalá anunciase también el primer día de un nuevo romance…). Mañana empiezo a currar otra vez en la universidad, y el jueves vuelvo a las clases. Mis votos este año se resumen en “quiero hacer algo de deporte” y “quiero trabajar más en Proyectos V”, y, aunque sé que va a ser un cuatrimestre duro, estoy verdaderamente mentalizado…
Mucha suerte a los que estéis de exámenes, y mucho ánimo a los que, como yo, empecéis extrapronto.
Por fin se ha acabado este verano…
*suspiro*
Encuentros en el segundo chupito de tequila August 18, 2006
Posted by Nrike in miserias.2 comments
Ayer salí con los becarios a romper la noche. Al final el plan fue truncado (quedamos muy tarde y ya no había nada abierto que no pareciese un zulo) y acabamos en un bareto rancio de los bajos de Argüelles. La cosa es que cuando llevábamos un montón de chupitos que estaban en oferta, entraron en el bar dos seres. Ambos eran humanoides, aunque uno de ellos era más grande que el otro. El sujeto pequeño era una hembra humana de unos 20 años, pero no nos interesa. El otro era un inmenso humano macho (de esos que temes encontrarte en un callejón oscuro) rapado al cero, que vestía con unos pantalones militares y una chupa de cuero rollo jebi.
Al mirarle, su cara me sonó, pero no le presté más atención. Ambos se situaron a nuestra derecha y se pusieron a negociar amistosamente con el camarero el precio de los chupitos, y mientras, el sujeto varón se quitó la chupa, revelando una camiseta negra con dibujo. No era capaz de leer lo que ponía desde mi sitio, pero el diseño me sonaba, así que me moví un poco hacia ellos y traté de enfocar. Entre el humo y la oscuridad conseguí adivinar un texto: “encuentros aleatorios…” y algo más, bastante indescifrable, y bajo esa frase un dibujo de una mujer enorme armada con una maza… Entonces caí… Era la camiseta de las PuCLN, la que nos intentaron vender repetidas veces… No pude reprimir una sonrisa. Unos minutos más tarde ambos se fueron del local en busca de otro de mejores precios y al salir nos dirigimos una mirada de complicidad.
Al final, desde luego, los frikis SOMOS LEGIÓN…
Ayer en la FOX, en CSI, comentaron que los bloggers somos seres misteriosos a los que les encanta dejar mensajes secretos en su blog, usando el color del fondo. Como a mi me gusta mucho CSI y me creo casi todo lo que dicen, he decidido no dejarles en mal lugar haciendo lo propio, y os invito a hacerlo también vosotros en vuestro blog
Mi mensaje secreto es VIVA JACK SPARROW
Vaya, que espacio en blanco más desconcertante…
1er Aniversario de “Vida de soltero” August 17, 2006
Posted by Nrike in miserias, piradas.5 comments
Parece mentira, pero antesdeayer se cumplió un año desde que postee “Vida de soltero” allá en el viejo blog, y aunque resulte difícil de creer, sigo llevándome bien con las tareas cuando estoy solo en casa (esta vez con mi alegre sidekick Derek), y sigo armándola parda de vez en cuando.
Esta vez lo que voy a relatar va a ser el incidente Fry:
Cuando nos disponíamos a cenar antesdeayer (sádica coincidencia, supongo) tuvimos que tomar la dura decisión de si cocinar el pollo frito en la freidora o en una sartén… La decisión fue tomada (desoyendo los consejos de nuestros padres) basada en que la última vez que comimos alitas de pollo hechas en sartén la experiencia fue parecida a morder la goma de borrar de Milán que te venía en los estuches del cole, y comenzamos los preparativos.
Por supuesto, lo primero que había que hacer era rellenar el aceite de la freidora, pero mi inexperiencia en el asunto me llevó a llenarla de más. Al parecer había una marca en la pared interna donde se lee “MAX -”, que posiblemente hiciese referencia al volumen máximo de aceite que puede contener, pero no acerté a verla… El caso es que pocos minutos después mi cocina parecía la Guerra del Golfo… y no sólo por los gritos de histeria y el caos reinante, sino además porque la crisis fue causada por el combustible líquido… De todos modos, la crisis conseguimos solventarla (pensando rápido y con una cantidad exagerada de papel de cocina) y (con el aceite aún caliente) secamos la encimera y sacamos casi un litro y medio de aceite de la freidora y lo devolvimos a la garrafa…
De todas formas, la historia no acaba aquí… Ayer, a la hora de la cena, mientras yo preparaba pollo asado (sí, más pollo, pero coño, esa no es la historia) mi hermano comenzó a preparar unas inocentes patatas fritas. Lo raro es que tras haber vaciado la freidora (hasta la jodida marca de max) al sumergir la cubeta el aceite se desbordó. Pero no fue un desbordamiento casual, como el del día anterior, sino que estamos hablando del jodido mar rojo… El papel de cocina no podía hacer nada contra esa cantidad de aceite, así que recurrimos a la capacidad absorbente del detergente en polvo de lavavajillas. Más o menos un kilo de detergente cubría nuestra encimera y mientras se secaba, cenamos. Lo grotesco es que cuando acabamos de cenar y fuimos a recoger, nada podía habernos preparado para ese espectáculo. El detergente había absorbido el aceite y se había metamorfoseado en una pasta viscosa y granulada de olor a Fairy que se expandía lentamente por la cocina. La Pasta libró un combate brutal con mi hermano y conmigo, y nos costó casi una hora hacer que retrocediera hasta el fregadero, donde esperábamos que resbalase hacia el desague. Fatigados por la lucha y desesperados por la lejanía de la victoria, nos fuimos a la cama…
Ilusos….
No se puede decir que disfrutasemos de un sueño reparador. Más bien hicimos turnos de guardia para vigilar que la Pasta no nos atacase por la noche. Con los primeros rayos de sol, nos dispusimos a recoger la cocina, y nos encontramos con que la Pasta no era precisamente estúpida. Para vivir en otro entorno hostil, había pasado a su tercera forma Supersaiyan, y se había convertido en una especie de roca sólida que agarraba con fuerza platos y vasos. Por suerte, esta forma era muy vulnerable al agua y nosotros estábamos crecidos, viendo cercana la victoria.
La situación actual es de victoria. Creemos que nos hemos deshecho de este monstruo propio de la imaginación de los guionistas de Buffy Cazavampiros, pero no estamos seguros. Nuestros estudios revelan que se adapta a su entorno, y es muy posible que ahora sea consciente de todo su poder.
Tened mucho cuidado… Puede estar ahora mismo saliendo lentamente por vuestro inodoro…
Dos renaults y un destino August 9, 2006
Posted by Nrike in miserias.4 comments
Ha sido bonito.
E-nano y yo hemos ido a Torrebronx a recoger el coche de Yihad y a la vuelta hemos recorrido unos kilómetros en caravana. Por un ratito, mi Clio no se ha sentido solo. Cabalgaba hacia la puesta de sol con otro renault, un R5 para más señas. Uno blanco con topos negros (ayer debió haber una puta orgía de defecación aviar en el árbol que había sobre mi coche), el otro gris con la chapa revenida… Mano a mano… Rueda a rueda…
A su extraña manera eran como Paul Newman y Robert Redford…

Zombies en la nieve August 8, 2006
Posted by Nrike in Sin categoría.6 comments
El otro día me ajunté (como suelo hacer) con mis colegas para darle un poco al vicio, pero para variar, no me había dado tiempo a preparar ninguna aventura, así que me até los machos y decidí improvisar una aventura de Zombies: AFMBE de cero. La ambienté durante una tormenta de nieve en un pequeño pueblo de Alaska (me recordaba al pequeño pueblo de Minessota donde sucede Fargo). Tuvo sus mases y sus menoses, pero quedó muy chula, muy redonda, y sobre todo, muy atípica, y por eso decidí ponerla por escrito. Hela aquí:
PERSONAJES:
(al ser una aventura improvisada de cero, quise que todos los personajes fueran arquetipos sacados de los libros -el básico y el primer libro de arquetipos- y luego yo me encargaría de atarlos)
Frank Kingsley (Ex-Espía – Yihad): Un antiguo espía americano tras el telón de acero. Está mudándose con su hijo a un pequeño pueblo de Alaska, y al comienzo de la aventura está en un taxi haciendo el trayecto Aeropuerto de Toronto-Pueblecillo.
Francis Kingsley JR (Adolescente problemático – Edwarf): El hijo del anteriormente mencionado ex-espía. Odia a su padre, entre otras cosas por arrancarlo de las calles de Nueva York y llevárselo a la fuerza al medio de la Nada.
Peter Summers (Soldado – Daniel): Para atar a este militar aguerrido en una historia que sucede en medio de la nada decidí ser cruel. Peter está actualmente de permiso, viviendo en su pequeña casa en Alaska (su “casa de campo”). Como llevan ya una barbaridad sin llamarlo a filas está deprimido y aislado, y empieza a abusar de las cervezas. Lo más cachondo es el dibujo que hizo mi hermano, en el que se le ve algo fondón, con cara de tristeza, con una cerveza en la mano y con un jersey de rombos. Conoce a Frank Kingsley (son viejos amigos) y cuando el taxi en el que viaja Frank se queda tirado es la primera persona a la que recurre.
Reverendo Jack Greene (Sacerdote – Antonio): El típico sacerdote que comienza a tener crisis de fé. Su único amigo es Peter Summers, y se apoya en él para salir del bache (aunque realmente se limitan a juntarse en casa de Peter, beber y ver ‘Los puentes de Madison’).
Gloria Greene (Paramédico – Marta): Se trata de la mujer del reverendo (es un reverendo protestante, joder, que hay que decirlo todo), y su vida sería tan aburrida como la de su marido, si no fuese porque se tira a todo bicho viviente (excepto a su marido) y porque su mejor amiga vive en el pueblo (y suele tener licor de mora en la cocina)
Jill Reilly (Policía – Marian): Es la mejor amiga de Gloria, y la sheriff del pueblo (como la poli embarazada de Fargo, o por lo menos casi igual de lumbreras xD)… Su vida es casi igual de aburrida que la de los demás, solo que ella tiene una escopeta…
Mohammed Hamad (Taxista – David): Este desubicado taxista libanés realmente lo enlaza todo. Como su taxi no puede más debajo de esa terrible ventisca, y comienza a sospechar que ese extraño señor del asiento trasero y su hijo no le van a pagar los 320 $ que le deben, decide “dejarlos tirados” y acompañarlos al pueblo más cercano. Al verse en la cuneta, Frank y su hijo deciden recurrir a Peter (que en ese momento acaba de ver por segunda vez en esa tarde ‘Los puentes de Madison’ con el reverendo) y éste, preocupado por su amigo, decide recurrir a las festivas mujeres del pueblo (que en ese momento atraviesan su octava ronda de licor de mora en casa de Jill).
Realmente la aventura comienza ahí, cuando la poli y la paramédico cogen el todoterreno de la primera y bajan por la sinuosa carretera de la colina hacia el bosque para recoger a los tres hombres que se han perdido. La primera escena se inicia cuando los tres hombres comienzan a oír las voces de las dos chicas. El taxista (más preocupado por su dinero que por sus pasajeros) corre hacia las voces buscando un policía, y padre e hijo lo acompañan, pero algo raro sucede. De entre la niebla y la nieve surge una sexta figura. Lo que parece ser un hombre, aunque en una postura un poco rara, se dirige renqueando hacia el hombre que se ha retrasado (Frank). Frank (que en sus años mozos recibió adiestramiento militar) observa esta figura y decide que algo no va bien, ante lo que desenfunda su pequeña pistola para emergencias. Su hijo, asustado, se queda paralizado mientras la policía (viendo a un extraño desenfundar un arma y apuntar a lo que parece un hombre herido) apunta a su padre con el arma y le da el alto.
La extraña figura (de ahora en adelante “el zombi”) sigue su “carrera” hacia Frank, ignorando (como debe ser) su arma. Frank, calculando unos segundos para la huida dispara y perfora el pecho de la criatura a la altura del hombro. La policía, extrañada por la sobrenatural resistencia del zombi, decide no disparar a Frank, pero en prevención, decide tampoco disparar al bicho, y urge a todos a salir corriendo. Dos minutos más tarde todo el grupo corría colina arriba buscando el coche de policía.
Tras una carrera descontrolada (y unas cuantas tiradas de orientación fallidas, que nos llevaron a la decisión de que la poli no era la más espabilada de su promoción) el grupo llegó a la carretera, pero un par de kilómetros más al sur, es decir que tuvieron que seguir la marcha para llegar al coche. Aún así, nada raro sucedió durante la caminata.
Media hora después, el grupo al completo llega al pueblo, y deciden sobre la marcha efectuar una reunión de emergencia en la casa de alguien (“vayamos a la de Peter, suele tener cerveza fría”) para discutir sobre las cosas que habían visto. En efecto, Peter tenía muchas botellas de cerveza en su casa, pero lamentablemente la mayoría estaban vacías (contrastando este hecho con lo llenos de cerveza que se encontraban el reverendo y él), y la reunión fue breve. Tras una conversación bastante agitada, el aguerrido militar (después de todo, un american hero exaltado por el alcohol) decide montar una patrulla ciudadana para echar a lo que quiera que fuera eso de su ciudad, y si se puede, de este plano de existencia, para lo cual cada uno hizo acopio de armas y munición (tenemos que recordar que aunque esto fuera Alaska, seguía siendo EEUU) y se montaron el su vieja ranchera. Aunque el taxista era un fenómeno conductor, Peter hizo oídos sordos a sus peticiones de llevar la ranchera (“es un maldito libanés, por amor de Dios”) y decidió llevar el volante (no intentéis esto en casa). Los ocupantes se repartieron así: el libanés, junto a las chicas iba sentado en la bandeja de carga de la ranchera, y dentro de la cabina (era una de esos enormes pickups con 5 asientos más bandeja) Frank, su hijo, el reverendo y el ebrio piloto.
Los párpados de Peter pesaban como mil demonios, y la carretera estaba cubierta de nieve y hielo. Las ráfagas de viento hacían que sujetar el volante fuera aún más difícil, y la vieja curva de la muerte hizo gala de su nombre. La ranchera pisó por un momento el arcén para volver a la carretera de un volantazo (pifia en la tirada de conducción) y todos sus ocupantes vieron por un momento a cámara lenta como la carretera sustituía al cielo y como de pronto todo se volvía blanco. El accidente mató instantáneamente a todos los ocupantes excepto al reverendo y a Frank y Francis (curioso, justo los únicos tres que declararon llevar puesto el cinturon de seguridad), que, malheridos, decidieron largarse de allí y buscarse la vida de vuelta en la urbe. Antes de abandonar el lugar, el reverendo dirigió una oración por todos los muertos (“excepto por mi mujer… así te pudras en el infierno, zorra infiel”).
La miniaventura había concluido dramáticamente (me recordaba a las aventuras de la llamada de Cthulhu en las que no sucede nada, excepto que los protas se matan a tiros) y los zombis habían aparecido de refilón. No se si a mis jugadores les habrá gustado o no, pero a mi me divirtió mucho salir de la rutina (zombis y más zombis y muchos disparos de escopeta).




